Es mi deseo para todos vosotros, que la paz y la felicidad colmen vuestras vidas.
martes, 24 de diciembre de 2013
lunes, 16 de diciembre de 2013
A una dama bizca y hermosa
vuestros ojos, ¿cuál parte no abrasaran?
Y si a diversas partes no miraran,
se helaran el ocaso o el Oriente.
El mirar zambo y zurdo es delincuente;
vuestras luces izquierdas lo declaran,
pues con mira engañosa nos disparan
facinorosa luz, dulce y ardiente.
Lo que no miran ven, y son despojos
suyos cuantos los ven, y su conquista
da a l'alma tantos premios como enojos.
¿Qué ley, pues, mover pudo al mal jurista
a que, siendo monarcas los dos ojos,
los llamase vizcondes de la vista?
Francisco de Quevedo
miércoles, 11 de diciembre de 2013
¿Qué es tu vida, alma mía?
¿Qué es tu vida, alma mía?, ¿cuál tu pago?,
¡Lluvia en el lago!
¿Qué es tu vida, alma mía, tu costumbre?
¡Viento en la cumbre!
¿Cómo tu vida, mi alma, se renueva?,
¡Sombra en la cueva!,
¡Lluvia en el lago!,
¡Viento en la cumbre!,
¡Sombra en la cueva!
Lágrimas es la lluvia desde el cielo,
y es el viento sollozo sin partida,
pesar, la sombra sin ningún consuelo,
y lluvia y viento y sombra hacen la vida.
Miguel de Unamuno
jueves, 5 de diciembre de 2013
Amiga, mi larario está vacío
Amiga, mi larario está vacío:
desde que el fuego del hogar no arde,
nuestros dioses huyeron ante el frío;
hoy preside en sus tronos el hastío
las nupcias del silencio y de la tarde.
El tiempo destructor no en vano pasa;
los aleros del patio están en ruinas;
ya no forman allí su leve casa,
con paredes convexas de argamasa
y tapiz del plumón, las golondrinas.
¡Qué silencio el del piano! Su gemido
ya no vibra en los ámbitos desiertos;
los nocturnos y scherzos han huido...
¡Pobre jaula sin aves! ¡Pobre nido!
¡Misterioso ataúd de trinos muertos!
¡Ah, si vieras tu huerto! Ya no hay rosas,
ni lirios, ni libélulas de seda,
ni cocuyos de luz, ni mariposas...
Tiemblan las ramas del rosal, medrosas;
el viento sopla, la hojarasca rueda.
Amiga, tu mansión está desierta;
el musgo verdinegro que decora
los dinteles ruinosos de la puerta,
parece una inscripción que dice: ¡Muerta!
El cierzo pasa, y suspirando: ¡Llora!
Amado Nervo
miércoles, 4 de diciembre de 2013
¡Qué risueño contacto!
¡Qué risueño contacto el de tus ojos,
ligeros como palomas asustadas a la orilla
del agua!
!Qué rápido contacto el de tus ojos
con mi mirada!
¿Quién eres tú? !Qué importa!
A pesar de ti misma,
hay en tus ojos una breve palabra
enigmática.
No quiero saberla. Me gustas
mirándome de lado, escondida, asustada.
Así puedo pensar que huyes de algo,
de mí o de ti, de nada,
de esas tentaciones que dicen que persiguen
a la mujer casada.
Jaime Sabines
lunes, 25 de noviembre de 2013
Mano de obra
A tareas de amor me comprometo
por el solo placer de su ejercicio;
no aspiro a dignidad ni beneficio,
y al gozo, única norma, me someto.
Trabajo a domicilio, soy discreto,
y la satisfacción es mi servicio;
mi propuesta no exige sacrificio,
pero requiere espíritu y respeto.
Doy preferencia a remodelaciones,
sin rechazar recientes construcciones,
pero aquéllas serán prioridad.
Si la tarea, de índole amatoria,
no resultara asaz satisfactoria,
se hará de nuevo. Aval de calidad.
Francisco Álvarez Hidalgo
viernes, 15 de noviembre de 2013
Autumnal
yerran nubes tranquilas
en el azul; en las ardientes manos
se posan las cabezas pensativas.
¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños!
¡Ah las tristezas íntimas!
¡Ah el polvo de oro que en el aire flota,
tras cuyas ondas trémulas se miran
los ojos tiernos y húmedos,
las bocas inundadas de sonrisas,
las crespas cabelleras
y los dedos de rosa que acarician!
En las pálidas tardes
me cuenta un hada amiga
las historias secretas
llenas de poesía;
lo que cantan los pájaros,
lo que llevan las brisas,
lo que vaga en las nieblas,
lo que sueñan las niñas.
Una vez sentí el ansia
de una sed infinita.
Dije al hada amorosa:
?Quiero en el alma mía
tener la aspiración honda, profunda,
inmensa: luz, calor, aroma, vida.
Ella me dijo: ?¡Ven!? con el acento
con que hablaría un arpa. En él había
un divino aroma de esperanza.
¡Oh sed del ideal!
Sobre la cima
de un monte, a medianoche,
me mostró las estrellas encendidas.
Era un jardín de oro
con pétalos de llama que titilan.
Exclamé: ?Más...
La aurora
vino después. La aurora sonreía,
con la luz en la frente,
como la joven tímida
que abre la reja, y la sorprenden luego
ciertas curiosas, mágicas pupilas.
Y dije: ?Más...? Sonriendo
la celeste hada amiga
prorrumpió: ?¡Y bien! ¡Las flores!
Y las flores
estaban frescas, lindas,
empapadas de olor: la rosa virgen,
la blanca margarita,
la azucena gentil y las volúbiles
que cuelgan de la rama estremecida.
Y dije: ?Más...
El viento
arrastraba rumores, ecos, risas,
murmullos misteriosos, aleteos,
músicas nunca oídas.
El hada entonces me llevó hasta el velo
que nos cubre las ansias infinitas,
la inspiración profunda
y el alma de las liras.
Y los rasgó. Allí todo era aurora.
En el fondo se vía
un bello rostro de mujer.
¡Oh; nunca,
Piérides, diréis las sacras dichas
que en el alma sintiera!
Con su vaga sonrisa:
?¿Más?... ?dijo el hada.
Y yo tenía entonces
clavadas las pupilas
en el azul; y en mis ardientes manos
se posó mi cabeza pensativa...
Rubén Darío
martes, 12 de noviembre de 2013
En qué satisfaga un recelo
Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y en tus acciones veía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.
Y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.
Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste
con sombras necias, con indicios vanos:
pues ya en líquido humor viste y tocaste mi corazón deshecho entre tus manos.
Sor Juana Inés de la Cruz
miércoles, 6 de noviembre de 2013
martes, 29 de octubre de 2013
Alma ausente
No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.
Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.
No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.
Federico García Lorca
viernes, 25 de octubre de 2013
Sensual
Imagen sacada de la red
Sobre la ardiente desnudez resbalas
vibrante el tul de la sensualidad;
revestida del aire, en libertad,
tal que dotada de ligeras alas.
Rígidos los pezones, como balas
a punto de disparo; voluntad
creadora de tal complicidad
que más te entrega cuanto más regalas.
Actitud receptiva y receptora,
que en cada cavidad sorbe y devora,
y lo inflexible en suavidad exprime.
Paréntesis de muslos entreabiertos,
encerrando en firmeza mis injertos,
cómo tu voz entre sonrisas gime.
Francisco Álvarez Hidalgo
vibrante el tul de la sensualidad;
revestida del aire, en libertad,
tal que dotada de ligeras alas.
Rígidos los pezones, como balas
a punto de disparo; voluntad
creadora de tal complicidad
que más te entrega cuanto más regalas.
Actitud receptiva y receptora,
que en cada cavidad sorbe y devora,
y lo inflexible en suavidad exprime.
Paréntesis de muslos entreabiertos,
encerrando en firmeza mis injertos,
cómo tu voz entre sonrisas gime.
jueves, 24 de octubre de 2013
Aún eres mío, porque no te tuve.....
Aún eres mío, porque no te tuve.
Cuánto tardan, sin ti,
las olas en pasar...
Cuando el amor comienza, hay un momento
en que Dios se sorprende
de haber urdido algo tan hermoso.
Entonces, se inaugura
-entre el fulgor y el júbilo-
el mundo nuevamente,
y pedir lo imposible
no es pedir demasiado.
Fue a la vera del mar, a medianoche.
Supe que estaba Dios,
y que la arena y tú
y el mar y yo y la luna
éramos Dios. Y lo adoré.
Cuánto tardan, sin ti,
las olas en pasar...
Cuando el amor comienza, hay un momento
en que Dios se sorprende
de haber urdido algo tan hermoso.
Entonces, se inaugura
-entre el fulgor y el júbilo-
el mundo nuevamente,
y pedir lo imposible
no es pedir demasiado.
Fue a la vera del mar, a medianoche.
Supe que estaba Dios,
y que la arena y tú
y el mar y yo y la luna
éramos Dios. Y lo adoré.
Antonio Gala
martes, 15 de octubre de 2013
¿Qué es la mente?
®Pepe
No he dormido en toda la noche,
mas en mis sueños has aparecido.
He derramado lágrimas, que más que lágrimas
eran mares que inundaban mi rostro,
espadas que penetraban mi piel.
He recordado momentos, que sólo son tuyos y míos.
Recuerdos que permanecen vivos.
El odio hace la guerra y el amor, descubre un nuevo camino.
Senda que no solo refleja la felicidad, sino también el olvido.
Y si algún día se rompe el camino, el olvido no será olvido,
pues serán los remordimientos de un corazón que ha vivido.
Serán imágenes de tu ser que irán siempre conmigo.
Si hoy lloro no es por pena,
porque en mi interior se ha aglomerado tanto dolor
que tengo que dejártelo ver y decirte; sigues vivo en él.
mas en mis sueños has aparecido.
He derramado lágrimas, que más que lágrimas
eran mares que inundaban mi rostro,
espadas que penetraban mi piel.
He recordado momentos, que sólo son tuyos y míos.
Recuerdos que permanecen vivos.
El odio hace la guerra y el amor, descubre un nuevo camino.
Senda que no solo refleja la felicidad, sino también el olvido.
Y si algún día se rompe el camino, el olvido no será olvido,
pues serán los remordimientos de un corazón que ha vivido.
Serán imágenes de tu ser que irán siempre conmigo.
Si hoy lloro no es por pena,
porque en mi interior se ha aglomerado tanto dolor
que tengo que dejártelo ver y decirte; sigues vivo en él.
domingo, 13 de octubre de 2013
Avanza tu oleaje
No necesito más que la marea
de tus manos, llegada y retroceso,
y un rumor incesante como un beso
que no sabe morir y me espolea.
Esta mi arena frágil te bordea
leve y frontal, sin el rigor y el peso
de la roca, que lleva en ella impreso
signo brutal de almena que bloquea.
Abierta me hallarás, granada rosa
siempre primaveral, ni temerosa
ni en veleidad, mas lúbrica y resuelta.
Alza el pecho y avanza tu oleaje,
lanzado galeón al abordaje,
que estoy por ti en mi desnudez envuelta.
Francisco Álvarez Hidalgo
de tus manos, llegada y retroceso,
y un rumor incesante como un beso
que no sabe morir y me espolea.
Esta mi arena frágil te bordea
leve y frontal, sin el rigor y el peso
de la roca, que lleva en ella impreso
signo brutal de almena que bloquea.
Abierta me hallarás, granada rosa
siempre primaveral, ni temerosa
ni en veleidad, mas lúbrica y resuelta.
Alza el pecho y avanza tu oleaje,
lanzado galeón al abordaje,
que estoy por ti en mi desnudez envuelta.
Francisco Álvarez Hidalgo
jueves, 22 de agosto de 2013
Dos cuerpos
Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.
Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.
son a veces dos olas
y la noche es océano.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.
Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.
Octavio Paz
miércoles, 7 de agosto de 2013
Adios
En costa lejana
y en mar de Pasión,
dijimos adioses
sin decir adiós.
Y no fue verdad
la alucinación.
Ni tú la creíste
ni la creo yo,
«y es cierto y no es cierto»
como en la canción.
Que yendo hacia el Sur
diciendo iba yo:
«Vamos hacia el mar
que devora al Sol».
Y yendo hacia el Norte
decía tu voz:
«Vamos a ver juntos
donde se hace el Sol».
Ni por juego digas
o exageración
que nos separaron
tierra y mar, que son
ella, sueño y el
alucinación.
No te digas solo
ni pida tu voz
albergue para uno
al albergador.
Echarás la sombra
que siempre se echó,
morderás la duna
con paso de dos...
Para que ninguno,
ni hombre ni dios,
nos llame partidos
como luna y sol;
para que ni roca
ni viento errador,
ni río con vado
ni árbol sombreador,
aprendan y digan
mentira o error
del Sur y del Norte,
del uno y del dos!
y en mar de Pasión,
dijimos adioses
sin decir adiós.
Y no fue verdad
la alucinación.
Ni tú la creíste
ni la creo yo,
«y es cierto y no es cierto»
como en la canción.
Que yendo hacia el Sur
diciendo iba yo:
«Vamos hacia el mar
que devora al Sol».
Y yendo hacia el Norte
decía tu voz:
«Vamos a ver juntos
donde se hace el Sol».
Ni por juego digas
o exageración
que nos separaron
tierra y mar, que son
ella, sueño y el
alucinación.
No te digas solo
ni pida tu voz
albergue para uno
al albergador.
Echarás la sombra
que siempre se echó,
morderás la duna
con paso de dos...
Para que ninguno,
ni hombre ni dios,
nos llame partidos
como luna y sol;
para que ni roca
ni viento errador,
ni río con vado
ni árbol sombreador,
aprendan y digan
mentira o error
del Sur y del Norte,
del uno y del dos!
Gabriela Mistral
martes, 30 de julio de 2013
Reflexiones de un amor
El día está oscuro, pero yo irradio más luz que nunca. Hoy no hablaremos de amor, ni de lo bello que puede ser el sol. Tengo deseos, tengo ganas de besarte. Mi cabello negro y mis ojos cafés buscan tu mirada, buscan conquistarte. No quiero tiernas palabras, ni romanticismos baratos. Quiero sentirte cerca de mí una vez más, tan sólo para recordar que se siente tenerte entre mis brazos; deseo seducirte y hacerte entender que las estrellas, aún en una tarde sin sol… pueden ser vistas.
Mis ojos te buscan, y mis labios desean perderse en tu cuello, sí, quiero perderme en ti…quiero que tú me busques. No hay nada entre tú y yo, pero aun así, aquí estamos…bajo la luz de una luna que ha sido testigo del placer de quererte, del deseo de tenerte.
Tus manos inquietas seducen mis sentidos, y tu piel despierta el más grande deseo de amarte sin razón. Lo nuestro es un amor bohemio, joven y subversivo… que entre más comparte el tiempo, más se nos vuelve una adicción, y sí, la excéntrica forma en que me miras, entre disgusto y placer, entre alegría y angustia, hace que lo nuestro sea diferente.
Tú el color negro, yo el blanco. Tú el agua, yo el aceite, dementes pero tan diferentes. Tan amigos, tan rivales…tan prohibidos pero al final tan iguales. Jugando a ser insensibles y sin corazón, pero escondiendo un sentir. No miraré atrás, tampoco hacía adelante; pues en tus ojos pondré mi mirada para confirmar una vez más este amor cobarde, este placer nocivo de sentir tu cuerpo junto al mío, en este vals de sueños que espero nunca llegue a cambiar.
Anónimo
miércoles, 17 de julio de 2013
Soneto amoroso
A fugitivas sombras doy abrazos;
en los sueños se cansa el alma mía;
paso luchando a solas noche y día
con un trasgo que traigo entre mis brazos.
Cuando le quiero más ceñir con lazos,
y viendo mi sudor, se me desvía,
vuelvo con nueva fuerza a mi porfía,
y temas con amor me hacen pedazos.
Voyme a vengar en una imagen vana
que no se aparta de los ojos míos;
búrlame, y de burlarme corre ufana.
Empiézola a seguir, fáltanme bríos;
y como de alcanzarla tengo gana,
hago correr tras ella el llanto en ríos.
Francisco de Quevedo
en los sueños se cansa el alma mía;
paso luchando a solas noche y día
con un trasgo que traigo entre mis brazos.
Cuando le quiero más ceñir con lazos,
y viendo mi sudor, se me desvía,
vuelvo con nueva fuerza a mi porfía,
y temas con amor me hacen pedazos.
Voyme a vengar en una imagen vana
que no se aparta de los ojos míos;
búrlame, y de burlarme corre ufana.
Empiézola a seguir, fáltanme bríos;
y como de alcanzarla tengo gana,
hago correr tras ella el llanto en ríos.
Francisco de Quevedo
martes, 9 de julio de 2013
¿Quién retiene el amor cuando se aleja?
Tanto es mi amor, por todos mis amores,
que en el jardín de la existencia mía
a verlas marchitarse día a día
preferí siempre deshojar sus flores.
Cuanto más encendidos sus colores
mueran en su triunfante lozanía,
más triste que la muerte es la agonía
de un amor entre dudas y temores.
Triste fin de un amor, cuando engañoso
quiere fingir que a su pesar nos deja,
y más ofende, cuanto más piadoso.
¿Y qué logrará la importuna queja
del ofendido corazón celoso?
¡Quién retiene al amor... cuando se aleja!
que en el jardín de la existencia mía
a verlas marchitarse día a día
preferí siempre deshojar sus flores.
Cuanto más encendidos sus colores
mueran en su triunfante lozanía,
más triste que la muerte es la agonía
de un amor entre dudas y temores.
Triste fin de un amor, cuando engañoso
quiere fingir que a su pesar nos deja,
y más ofende, cuanto más piadoso.
¿Y qué logrará la importuna queja
del ofendido corazón celoso?
¡Quién retiene al amor... cuando se aleja!
Jacinto Benavente
domingo, 9 de junio de 2013
Amo amor
Anda libre en el surco, bate el ala en el viento,
late vivo en el sol y se prende al pinar.
No te vale olvidarlo como al mal pensamiento:
¡le tendrás que escuchar!
Habla lengua de bronce y habla lengua de ave,
ruegos tímidos, imperativos de mar.
No te vale ponerle gesto audaz, ceño grave:
¡lo tendrás que hospedar!
Gasta trazas de dueño; no le ablandan excusas.
Rasga vasos de flor, hiende el hondo glaciar.
No te vale decirle que albergarlo rehúsas:
¡lo tendrás que hospedar!
Tiene argucias sutiles en la réplica fina,
argumentos de sabio, pero en voz de mujer.
Ciencia humana te salva, menos ciencia divina:
¡le tendrás que creer!
Te echa venda de lino; tú la venda toleras.
Te ofrece el brazo cálido, no le sabes huir.
Echa a andar, tú le sigues hechizada aunque vieras
¡que eso para en morir!
Gabriela Mistral
late vivo en el sol y se prende al pinar.
No te vale olvidarlo como al mal pensamiento:
¡le tendrás que escuchar!
Habla lengua de bronce y habla lengua de ave,
ruegos tímidos, imperativos de mar.
No te vale ponerle gesto audaz, ceño grave:
¡lo tendrás que hospedar!
Gasta trazas de dueño; no le ablandan excusas.
Rasga vasos de flor, hiende el hondo glaciar.
No te vale decirle que albergarlo rehúsas:
¡lo tendrás que hospedar!
Tiene argucias sutiles en la réplica fina,
argumentos de sabio, pero en voz de mujer.
Ciencia humana te salva, menos ciencia divina:
¡le tendrás que creer!
Te echa venda de lino; tú la venda toleras.
Te ofrece el brazo cálido, no le sabes huir.
Echa a andar, tú le sigues hechizada aunque vieras
¡que eso para en morir!
Gabriela Mistral
miércoles, 5 de junio de 2013
Chau número tres
Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.
Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.
Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.
Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.
Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.
Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.
Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.
Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.
Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.
Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.
Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.
Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.
Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.
Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.
Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
Mario Benedetti
martes, 4 de junio de 2013
Quién retiene el amor cuando se aleja
Tanto es mi amor, por todos mis amores,
que en el jardín de la existencia mía
a verlas marchitarse día a día
preferí siempre deshojar sus flores.
Cuanto más encendidos sus colores
mueran en su triunfante lozanía,
más triste que la muerte es la agonía
de un amor entre dudas y temores.
Triste fin de un amor, cuando engañoso
quiere fingir que a su pesar nos deja,
y más ofende, cuanto más piadoso.
¿Y qué logrará la importuna queja
del ofendido corazón celoso?
¡Quién retiene al amor… cuando se aleja!
que en el jardín de la existencia mía
a verlas marchitarse día a día
preferí siempre deshojar sus flores.
Cuanto más encendidos sus colores
mueran en su triunfante lozanía,
más triste que la muerte es la agonía
de un amor entre dudas y temores.
Triste fin de un amor, cuando engañoso
quiere fingir que a su pesar nos deja,
y más ofende, cuanto más piadoso.
¿Y qué logrará la importuna queja
del ofendido corazón celoso?
¡Quién retiene al amor… cuando se aleja!
Jacinto Benavente
domingo, 2 de junio de 2013
No sé decir
Se extinguen los colores del ocaso,
se adormece la brisa, muere el día,
nace la noche, con su sinfonía
de sentidos al rojo. Me transvaso
desde mi lecho al tuyo. Paso a paso
sigo la ruta de tu anatomía;
me acompañas; oh, erótica agonía,
en que me abrasas tú, en que te abraso.
Encendidas las sábanas, extienden
sus pliegues a un rincón, luego descienden,
catarata en satén que se derrama.
Aunque presente estoy, yo mismo, a veces,
no sé decir si son dos desnudeces
o una sola agitándose en la cama.
Francisco Álvarez Hidalgo
lunes, 27 de mayo de 2013
Te envuelves en torbellino
Te envuelves en torbellino
entre tu nombre a mi piel,
como la mesa al mantel
como la copa y el vino.
entre tu nombre a mi piel,
como la mesa al mantel
como la copa y el vino.
Como recorrer camino
sin saber dónde y por qué,
si es sueño mentira o fe
embajadora del mimo.
sin saber dónde y por qué,
si es sueño mentira o fe
embajadora del mimo.
Risueña sin entrecejo
con tu nombre de colores,
te escondes entre las flores
entre espuma… entre espejo.
con tu nombre de colores,
te escondes entre las flores
entre espuma… entre espejo.
Donde tu nombre ya es viejo
como la noche o mañana,
como el canto de una nana
o réquiem tocando a muerto.
como la noche o mañana,
como el canto de una nana
o réquiem tocando a muerto.
Tu nombre que como el viento
entra por cualquier ventana,
saludando a la mañana
entre encajes como atuendo.
entra por cualquier ventana,
saludando a la mañana
entre encajes como atuendo.
Marina Pastor
martes, 21 de mayo de 2013
Cuando seamos viejos
Para salvar las noches en que estas enfadada,
y con estos diez años que te llevo de ventaja,
voy a obligarte niña a mirarme a la cara,
y hasta que te lo diga, que no me des la espalda.
y con estos diez años que te llevo de ventaja,
voy a obligarte niña a mirarme a la cara,
y hasta que te lo diga, que no me des la espalda.
Cuando seamos viejos vas a llorar con rabia
de verte en el espejo la cara tan cambiada,
se llenaran de arrugas tus risas de muchacha.
de verte en el espejo la cara tan cambiada,
se llenaran de arrugas tus risas de muchacha.
Será mas insegura esa voz que hoy te manda.
Cuando seamos viejos no habrá tanta distancia,
sentirás menos miedo sabiéndome en tu cama.
Ya, ni discutiremos ni servirá de nada
te reñiré bajito lo que antes te chillaba.
Cuando seamos viejos no habrá tanta distancia,
sentirás menos miedo sabiéndome en tu cama.
Ya, ni discutiremos ni servirá de nada
te reñiré bajito lo que antes te chillaba.
Cuando seamos viejos, estarás mas cansada,
seremos compañeros, nos haremos mas falta,
cuando no estés conmigo te notaras muy rara,
y me encontraré perdido si un día nos separan
seremos compañeros, nos haremos mas falta,
cuando no estés conmigo te notaras muy rara,
y me encontraré perdido si un día nos separan
Cuando seamos viejos, veremos con nostalgia
sentados desde un banco, como la vida pasa,
yo hablando con alguno que no me entiende nada,
tu inventándote prisas para volver a casa.
Para salvar las noches que entonces serán largas,
y cuando estos mis diez años se vuelvan desventaja,
porque me falten fuerzas o a ti te falte gracia,
entonces niña vieja podrás darme la espalda.
sentados desde un banco, como la vida pasa,
yo hablando con alguno que no me entiende nada,
tu inventándote prisas para volver a casa.
Para salvar las noches que entonces serán largas,
y cuando estos mis diez años se vuelvan desventaja,
porque me falten fuerzas o a ti te falte gracia,
entonces niña vieja podrás darme la espalda.
Alberto Bourbon
domingo, 12 de mayo de 2013
Elegía por Ramón Sijé
Para mi amiga Merche.
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
Miguel Hernández
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